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*El alcalde “Patas”, inspector de giros negros
Por Hugo Isaac Rea Torres
 
INFLUYENTES. - Uno de los principales centros de diversión de la avenida Revolución es sin duda “El Copeo”, el cual abrió sus puertas hace poco más de cinco años. 
En dicho lugar, como en algunos otros, se han suscitado infinidad de situaciones que se contraponen a las disposiciones de una “sana” convivencia entre sus asistentes. 
El registro de hechos de violencia enumera, por ejemplo, el permitir el acceso y consumo de alcohol a elementos de corporaciones policíacas portando armas personales o de cargo (pese a estar prohibido), sólo por ser amigos de quienes controlan la entrada; eso sin considerar los innumerables connatos de violencia entre los parroquianos. 
Uno de los propietarios es hijo de Enrique Ruíz Arretche, conocido éste por ser propietario de establecimientos muy conocidos como “Las Pulgas”, “Le Conteiner”, “La Cantina del Copeo”, entre muchos otros
Esos “empresarios” son miembros del clan de zares del vicio que no les importa envenenar a la juventud dentro de sus establecimientos en los que se registran casos de prostitución disfrazada y venta soterrada de estupefacientes.
Sin puritanismo, eso y más sucede en una ciudad vibrante como Tijuana que muestra cotidianamente una galería delirante de horrores urbanos por la indolencia de la autoridad municipal que actúa sólo mediante el influyentismo. Una prueba de ello es que la policía municipal mantiene a ese negocio como provvedor de recursos a través de las personas que salen "pasados de copas" a los cuales literalmente asaltan.
Es decir, para el gobierno que encabeza Juan Manuel Gastélum Buenrostro, quien utiliza el apodo de “el Patas”, lo que ocurre en la ciudad no significa nada mientras los dueños de los giros negros sean sus amigos.
Tan cercanos son esos, “sus amigos”, que le ordenan que él personalmente haga la función de inspector para que sancione y hasta clausure a negocios que según ellos les hacen competencia o simplemente no les agrada que les quiten clientela.
Por ejemplo, en un recorrido nocturno realizado sobre la avenida Revolución, luego de haber recibido una llamada del dueño de “El Copeo”, “El patas” se apersonó en los negocios que fueron señalados por “su amigo” para ordenar al director de Inspección y Verificación, Vicente Jiménez, que los inspectores que les acompañaban procedieran a multar a unos y clausurar a otros por presunta “contaminación por ruido”.
Por cierto, los amigos de “El patas” cierran hasta las 6 de la mañana. ¿Por qué?
Hasta aquí la dejamos, no sin antes recomendarles que NO SE ENREDEN ¡Y PUNTO! Agradeciendo su tiempo de lectura y apoyo en la difusión de POLITYKRONOS.