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Gonzalo Llamas Bañuelos

La transición

Dentro de dos días asumirá la primera magistratura del país un personaje atípico que durante muchos años ha tenido y sigue teniendo los reflectores de la prensa nacional e internacional. Fueron tres intentos por llegar a la presidencia de la república, siempre en la lucha, siempre con una posición crítica en contra del modelo económico neoliberal. Sus críticas hacia el poder constituido, al saqueo de los recursos públicos y a la entrega de muchos activos propiedad de los mexicanos a empresas trasnacionales fue constante, sin olvidar la corrupción y la impunidad, binomio necesario de erradicar en un contexto de un gobierno distinto a los llevados durante más de tres décadas. Han sido más de 30 años de políticas públicas a favor del capital nacional e internacional. Gobernantes que pusieron en “venta de garaje” los bienes de los mexicanos que, con engaños de ir al primer mundo y la llegada a la tierra prometida, generaron la esperanza de un México mejor, capaz de instaurar el anhelado bienestar al que la sociedad tiene derecho. En contraparte, los gobiernos neoliberales entregaron el sistema financiero mexicano, el petróleo, las afores a los bancos, las minas, los puertos y aeropuertos a la oligarquía mundial. Hoy los poderosos, los dueños del dinero se encuentran asustados ante la posibilidad de revisar contratos y las formas de cómo se dieron las negociaciones con el actual gobierno. Son varios los empresarios que se hicieron ricos al amparo y contubernio con el gobierno, los dueños de bancos, las televisoras, teléfonos, minas de plata y oro y de las concesiones otorgadas a empresas norteamericanas para explorar pozos petroleros y para la comercialización de energéticos los que están temblando, ante la posibilidad de perder sus privilegios. Ha sido y será a partir de este sábado un camino sinuoso hacia la consolidación de la democracia, será la ruta de la cuarta transformación que encabezará el presidente electo de México Andrés Manuel López Obrador; se tiene claro que estará lleno de obstáculos y resistencia al cambio. La oligarquía se resiste a dejar sus privilegios y quiere seguir enriqueciéndose a costillas de los mexicanos. La clase gobernante está que tiembla ante la posibilidad de ir a la cárcel por los contratos leoninos y el atraco desmedido contra las arcas del gobierno en contubernio con los grandes capitales nacionales y extranjeros, quienes no cejarán en su empeño por hacer descarrilar este tren que representa el “cambio” a favor de las mayorías de este país. Han transcurrido cinco largos meses desde que se llevó a cabo la elección, durante este periodo el presidente electo continuaba imponiendo su agenda, mientras que el actual presidente comenzó a bajar la cortina enviando el mensaje de que su changarro ya se cerraba; así es que para mucha gente solo les quedaba pedirle o hasta exigirle a López Obrador, lo que no le exigieron en su momento al presidente saliente. Desde que AMLO fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal, posicionó su agenda y nunca dejó de estar presente en los medios. Durante 12 años recorrió todos los municipios y estados que integran la República Mexicana para conocer de viva voz los problemas a los cuales se enfrentaban todas las comunidades. Es quizás el único político que conoce a cabalidad los grandes problemas de pobreza y analfabetismo. Vamos a ver si los dueños del dinero lo dejan gobernar. Arcas vacías: Ya declaró Kiko Vega que no tienen dinero para pagar los compromisos del Estado, es tan grave la situación que no podrán cubrir las nóminas a los jubilados ni a los activos en los tres poderes del estado y mucho menos para cumplir con el IEE, UABC, etc.
¿Dónde quedó el dinero? ¿Se destinaría para financiar las APPs?

*El autor es economista egresado de la UABC.

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