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Un día como hoy de hace 50 años se inauguraron los XIX Juegos Olímpicos México 68, en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, en los que participaron 5, 516 atletas de 112 países. Esta fecha es muy significativa en la historia de México y en la del deporte olímpico en general porque marcó el inicio de una nueva era de evolución deportiva, cultural y social.

Como país sede implementaron acciones que fueron más allá de la competencia. Se impusieron marcas y récords olímpicos; se aplicaron nuevas tecnologías que incidieron en el desarrollo del certamen, desde la pista de tartán, el cronómetro electrónico, la fibra de vidrio en las pértigas, se aplicaron las primeras pruebas antidopaje y de identidad de sexo.

La transmisión de la televisión superó las 900 horas con más de 600 millones de espectadores, fue el primer paso que sigue progresando hasta hoy que llega a millones de personas en el mundo, ahora con la nueva era digital.

Por vez primera se organizó la Olimpiada Cultural que inyectó una inercia distinta al conjuntar las actividades deportivas con la cultura y las artes que mostraron al México folclórico con una serie de eventos y acciones que se vivieron en las calles.

Este sueño de organizar unos Juegos Olímpicos en México fue posible gracias al general José de Jesús Clark Flores, quien armado de un gran equipo de trabajo consiguió la sede para México y modernizó la estructura deportiva del país. Para la justa olímpica en nuestro país contrató a un grupo de 19 entrenadores internacionales entre ellos: los estadunidenses Ronald Johnson, instructor de Felipe Tibio Muñoz, y Lester Lan, quien situó al equipo de basquetbol en quinto lugar en México 68; a los polacos Tadeusz Kempka de atletismo y Jerzy Hausleber de caminata.

México alcanzó así una histórica participación olímpica al ganar nueve medallas (3 oros, tres platas y tres bronces).

Era la primera ocasión que un país no desarrollado recibía la oportunidad de organizar una justa olímpica y se logró después de dos candidaturas las de en 1956 y 1960. Fue así como México se convirtió en el primer país iberoamericano, el primero de habla Hispana y el segundo americano en organizar unos Juegos Olímpicos.

Lograrlo no fue nada fácil, por eso hoy a 50 años de distancia se conmemoran con gran orgullo porque sí se pudo. En aquel entonces el Comité Olímpico Internacional (COI) fue duramente criticado por los países industrializados por haber otorgado la sede a México. Las críticas fueron tan duras como retadoras como aquella de ¿Cómo era posible que un país subdesarrollado tuviera la capacidad de organizar una Olimpiada?

Los críticos deportivos denunciaban que a 2,300 metros sobre el nivel del mar sería imposible mejorar marcas mundiales. Esas críticas rayaron en comentarios humillantes y hasta de desprecio para el comité organizador, que nunca dio un paso atrás.

Quien no recuerda al periodista Alemán Manfred Kinder que decía en 1964: “no debe uno dejarse influir por la propaganda de los mexicanos. Los atletas caerán como moscas”. El diario Italiano Corriere de la Sera decía: “¿Cómo es posible que le hayan conferido tal responsabilidad a un país semisalvaje?”.

A cada palabra de menosprecio del exterior, el comité organizador de México 68 lo tomó como un gran reto y en esa misma línea se manifestaron los deportistas participantes para alcanzar unidos lo que nunca se imaginó:

En lo deportivo se rompieron 76 plusmarcas olímpicas y 30 mundiales. El estadunidense Bob Beamon con su salto de 9.80 metros maravilló al mundo y al olimpismo en particular. Su connacional Dick Fosbury creó una innovadora técnica llamada Fosbury floo, en el salto de altura, al saltar de espaldas.

Otro momento memorable lo protagonizó el también estadunidense James Hines. El velocista llegó a la final de los 100 metros planos a los 22 años de edad e hizo historia al ser el primer hombre en lograr un registro oficial de menos de 10 segundos (9.95”) en unos Juegos Olímpicos. Estados Unidos fue el contingente olímpico más exitoso al obtener 107 medallas.

Los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos, medalla de oro y bronce en los 200 metros planos, también se hicieron de un apartado en la historia al realizar el saludo del Poder Negro durante la ceremonia de premiación. Alzaron su puño envuelto en un guante negro mientras comenzaba a sonar el himno nacional estadounidense.

La gimnasta checa Vera Cáslavská fue la más querida de los Juegos Olímpicos, al grado de reconocerla como: “La novia de México”, “La rubia rebelde de sonrisa encantadora conquistó México 68”. La siete veces campeona olímpica, se casó en la catedral de la Ciudad de México durante esos memorables Juegos Olímpicos.

Fueron los Juegos en lo que también Enriqueta Basilio se convirtió en la primera mujer en la historia en encender el pebetero olímpico que iluminó la justa deportiva entre el 12 y 27 de octubre.

Por lo anterior y por muchos motivos más es digno conmemorar el 50 Aniversario de la edición XIX de los Juegos Olímpicos. Y para ello, hoy estarán en el mismo escenario de CU a las 12:00 hrs algunas de las glorias deportivas de ese entonces para volver a encender el fuego olímpico de aniversario como: Bob Beamon, Dick Fosbury, Klaus Dibiasi, Michael Burton, Michael Wenden, entre otros.