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El 24 de enero del 2018, a 5 días de haber dejado el cargo de comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas, Jaime Martínez Veloz recibió una serie de alertas en su teléfono.
 
Sus amigos más cercanos, aquellos con quienes había trabajado en la pacificación de las comunidades tzeltales en los Altos de Chiapas, le informaron que un grupo paramilitar había tomado el pueblo de Oxchuc.
 
En las fotografías y videos que recibió, hombres uniformados y con corte de cabello tipo militar disparaban ametralladoras a destajo; habían secuestrado el lugar y masacrado a tres líderes índigenas. También habían herido de gravedad a veinte pobladores.
 
El ataque, hasta la fecha impune, fue perpretado por autoridades inconformes con uno de los mayores logros democráticos del pueblo tzeltal: la resolución legal de poder elegir a sus gobernantes acorde a los usos y costumbres indígenas.
 
Ese mismo día Martínez Veloz interpuso una denuncia ante la PGR por genocidio. Aún sin estar en el cargo, el ex comisionado había tomado cartas en el asunto.
 
Si hay un mexicano que ha estrechado los lazos entre el Estado y las comunidades indígenas, ese es Martínez Veloz.
 
El activista y también autor de cinco libros de política ha sido pieza clave en la resolución de conflictos dificiles a lo largo y ancho del país.
 
Su experiencia incluye dos legislaturas como diputado federal y una como local, las tres representando a Baja California. Su trayectoria política se remonta al activismo vehemente que cultivó mientras estudiaba arquitectura en la Universidad Autónoma de Coahuila, de donde es oriundo.
 
Uno de sus esfuerzos más trascendentales fue la firma de los tratados de San Andrés Larráinzar cuando era presidente de la Comisión de la Concordia y Pacificación en Chiapas, dos años después del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Naciional. Los tratados aún no se cumplen, así que siguen siendo tema de agenda súper personal.
 
En Baja California, Martínez Veloz es mejor conocido por su trabajo como Subdelegado de Sedesol durante la gestión de Luis Donaldo Colosio. Su relación con Colosio fue bastante cercana, tanto que fue su asesor hasta el día en que fue brutalmente asesinado en Lomas Taurinas durante la primavera de 1994.
 
Martínez Veloz es ahora mencionado como posible candidato de Morena a la gubernatura del Estado.
 
 
No es secreta la lealtad y amistad que se profesan mutuamente Andrés Manuel López Obrador y él. En los entretelones de la política se rumora que Martínez Veloz fue un interloctuor importante para que las autoridades electorales no le robaran a Andrés Manuel su candidatura a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal en 1989.
 
Conocido popularmente como El Arqui o El Compa, Veloz se sabe en un momento paradigmático de su carrera:
 
“Cada etapa en la vida trae consigo elementos que te permiten saber la capacidad que tienes para poder enfrentar determinada responsabilidad”, reconoció en la entrevista que me concedió para San Diego Red.
 
Sus “limitaciones y alcances”, sin embargo, le dan para construir lo que denomina “un nuevo pacto refundacional en Baja California”.