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Nuestro país ha rebasado la barrera de los 4,000 decesos por COVID-19, al alcanzar los 4,220 fallecimientos por esta enfermedad, lo cual significó que 294 personas perdieron la batalla en su lucha contra esta enfermedad, cifra a la que eventualmente se podrían sumar 318 defunciones consideradas como sospechosas y las cuales hasta este miércoles todavía no tenían el resultado de laboratorio y estaban en espera de que se confirme o se descarte la causa de muerte.

En este sentido, la información destacada por el director general de Epidemiología, José Luis Alomía, señalan que más de 1,000 decesos se han registrado en la Ciudad de México, incluyendo los casos sospechosos; en tanto que los estados de Baja California y México registran poco más de 400 y Tabasco y Sinaloa superan más de 200 decesos, al ser éstas las entidades con el mayor número de decesos registrados.

Respecto a los casos confirmados como positivos al COVID-19 y que se mantienen activos, la cifra se elevó en 561 casos, sumando 9,378 personas que tienen la epidemia activa, de los cuales 2,240 se concentran en la Ciudad de México; 1,244 en el Estado de México; 557 en Tabasco y 515 en Veracruz.

De los 40,186 casos confirmados acumulados, se registró un incremento de 1,862 casos nuevos en las últimas 24 horas, luego de que la víspera la cifra se ubicó en 38,324.

Respecto a la disponibilidad de camas, éstas suman 15,086 de las cuales están ocupadas 7,924 que representan el 34% para el caso de pacientes que se encuentran hospitalizados pero que todavía no requieren un respirador.

En cuanto a las camas ocupadas con ventilador, la media nacional de ocupación es del 28%; sin embargo, estados como Sinaloa, Ciudad de México y Estado de México se encuentra en el 60, 57 y 53 por ciento, respectivamente y Baja California 38 por ciento.

En la habitual conferencia de prensa vespertina, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, volvió a explicar, como ya se había hecho en la conferencia matutina, el semáforo de retorno a las actividades, al tiempo que reiteró que la reanudación de actividades en el marco de la nueva normalidad se hará en forma escalonada, ordenada, organizada, con un monitoreo continuo y evaluación de riesgos.

La finalidad es informar cada semana qué municipios o ciudades o localidades cambiaron, cuáles no, o si dichos cambios se dan en función de una disminución o incremento de los casos de contagio de COVID-19.

Asimismo, recordó que las acciones implementadas en el marco de la Jornada Nacional de Sana Distancia, son disposiciones del Ejecutivo Federal, por lo cual son de cobertura y aplicación para todo el país y su cumplimiento es obligatorio en todo el territorio.

Sin embargo, abundó, una vez que se retorne a la nueva normalidad, las autoridades locales deberán tomar decisiones respecto a la conservación de las medidas de distanciamiento social y las otras que son parte de la intervención: escuelas, parques, comercio; y en un momento dado la autoridad sanitaria federal les apoyara y ayudará.

Se busca, dijo, respetar la decisión de uno o dos o varios gobernadores que determinen no reabrir escuelas o cualquier otra área y que no sea tomado como confrontación o desacuerdo que algunos gobernadores tomen esa decisión acorde a sus estimaciones de riesgo”, sostuvo.