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Joe Biden será el 46 presidente de Estados Unidos, convirtiéndolo en el segundo católico en la historia del país en ser elegido para el cargo más alto de la nación.

Poco después de que organizaciones como The Associated Press, The New York Times, y Fox News anunciaran que Biden y su compañera de fórmula Kamala Harris habían ganado la carrera, la proyección se produjo tras el anuncio de funcionarios de Pensilvania de que Biden había ganado el caché estatal de 20votos electorales, colocándolo por encima del umbral de 270 votos electorales necesarios para asegurar una victoria.

Harris se convierte en la primera vicepresidenta electa del país. Biden señaló que espera trabajar con el sumo Pontífice el Papa Francisco en temas como el cambio climático, la pobreza y la inmigración. El demócrata ha sostenido varias llamadas esta semana con líderes extranjeros, como el primer ministro británico Boris Johnson, el presidente francés Emmanuel Macron y la canciller alemana Angela Merkel. Lo han felicitado por ganar los comicios y consideran que las elecciones están resueltas. Es probable que contar también con el respaldo del pontífice sea especialmente significativo para Biden. Es apenas el segundo católico en ser elegido presidente en la historia de Estados Unidos, y el primero desde John F. Kennedy.

Con frecuencia habla abiertamente sobre la importancia de la fe en su vida, y acude a misa cerca de su casa en Wilmington, Delaware, casi todas las semanas. Sin importar su fe, a menudo los políticos estadounidenses están deseosos de reunirse con el papa cuando viajan cerca de Roma, aunque Francisco declinó recibir al secretario de Estado de Trump, Mike Pompeo, en septiembre, argumentando que existen reglas para evitar ese tipo de reuniones durante periodos electorales. El pontífice de origen argentino visitó por última vez Estados Unidos en 2015.

Por el lado los católicos, la agencia de noticias AP Vote Cast mostró que estaban divididos entre los dos candidatos, con el 50 por ciento de los católicos respaldando a Trump y el 49 por ciento a Biden, con la mayor parte del apoyo proveniente de los católicos latinos (el segundo grupo étnico más grande de la iglesia), quienes votaron abrumadoramente por Biden.

La mayoría de las organizaciones católicas, e incluso algunos obispos, tuitearon o publicaron declaraciones de apoyo a Biden poco después de la noticia de su victoria. La hermana Simone Campbell, una hermana del Servicio Social, quien dirige el grupo católico de justicia social Network, explicó que los católicos habían respondido a la división del presidente y votado por una variedad de temas. “Los católicos no son votantes de un solo tema”, expresó en un comunicado.



“Nuestra comunidad analizó la totalidad del historial divisivo y dañino de Donald Trump y eligió a líderes que gobernarán con empatía y preocupación por los más marginados. Los católicos rechazaron el racismo, el odio, y la división y abrazaron la política defendida por el papa Francisco: una política de amor e inclusión”.

Las organizaciones religiosas que trabajan de cerca con la Iglesia Católica en temas de inmigración, como Hope Border Institute en El Paso, Texas, expresaron su apoyo a la nueva administración e instaron al presidente electo aprobar una reforma migratoria integral, detener la construcción del muro en la frontera, poner fin a la política que mantiene a los solicitantes de asilo de EE.UU. en México mientras esperan que sus casos se resuelvan en los tribunales de inmigración en EE.UU., y que ponga fin a las separaciones de familias migrantes.

En una carta que la organización publicó el 7 de noviembre, firmada por el padre jesuita Sean Carroll, director ejecutivo de la Iniciativa Fronteriza Kino, la hermana Norma Pimentel, directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle de RíoGrande, y Dylan Corbett, director ejecutivo del instituto, pidieron que se preste especial atención a los problemas de los inmigrantes a lo largo de la frontera. “Lo que necesitamos ahora es liderazgo moral para unirnos y rechazar el odio en todas sus formas. Como católico, lo instamos a que abrace a los oprimidos y vulnerables entre nosotros, quienes creemos que son nada menos que Cristo que llama a nuestra puerta”, exponía la carta.