La alianza que durante años ha funcionado como una maquinaria electoral afinada empieza a rechinar. El Partido del Trabajo (PT) ha marcado una línea delgada y tirante con Morena. No ha roto aún con el movimiento, pero ha dado un paso que precede a las rupturas: apartarse de la mesa, dejar de acompañar las decisiones y esperar a que el otro termine de repartir las cartas.
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Tensiones en la alianza oficialista:
La relación entre el Partido del Trabajo (PT) y Morena atraviesa un momento crítico rumbo a las elecciones de 2027. La dirigencia y referentes del PT señalan un profundo descontento con la forma en que Morena está manejando la selección de candidaturas y coordinaciones estatales.
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Acusaciones de "encuestas a modo":
Integrantes del PT denuncian desconfianza hacia las encuestas internas utilizadas por Morena para definir a sus coordinadores. Afirman que se tratan de "encuestas a modo" y que se excluye a los partidos aliados del proceso de construcción de acuerdos, reduciendo su papel a un simple acompañamiento. Expresiones internas refieren que "parece que ya no nos quieren de aliados; una vez más nos pisotean".
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Discrepancia en las designaciones:
Los líderes del PT señalan que varios nombres anunciados por Morena no coinciden con las mediciones previas que circulaban internamente. Por su parte, la dirigencia de Morena defiende la validez y transparencia de sus encuestas, sosteniendo que los resultados fueron explicados de forma clara a los aspirantes.
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Postura del PT y del "Profe" Alberto Anaya:
Pese al descontento, la instrucción del dirigente del PT, Alberto Anaya, es no tomar decisiones precipitadas. El partido esperará a que concluya la definición de las 17 coordinaciones estatales para realizar un balance global y posteriormente convocar a un Consejo Nacional donde se evaluará la continuidad de la coalición. Dado que el plazo para registrar alianzas vence el 4 de enero, el calendario les da margen de maniobra.
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Independencia política y fricciones públicas:
Líderes petistas remarcan que, si bien son aliados del bloque oficialista, no forman parte de Morena ni están obligados a someterse a su disciplina interna. Esta tirantez política ya ha derivado en cruces de declaraciones públicas y posturas encontradas en el ámbito legislativo y partidista.
