
Azeez al Shaair, defensivo de los Texanos de Houston con ascendencia árabe y quien pasó parte de su niñez en Arabia Saudita, condenó hace unas semanas los ataques de Israel a Palestina, al portar un parche debajo de los ojos, usual en los jugadores de futbol americano, con la consigna “Alto al genocidio”. La reacción de la NFL fue inmediata: recibió una sanción económica para dejar claro que de eso no se habla. El defensivo usó un protector ocular en el partido de la Ronda de Comodines ante los Pittsburgh Steelers con la leyenda: "detengan el genocidio". De acuerdo al reglamento de uniformes y regulaciones de la NFL, Regla 5, Sección 4, Artículo 8, se prohíbe mensajes personales escritos o ilustrados, a menos que hayan sido aprobados anteriormente por la liga; su multa fue de 11, 593 dólares. Las protestas en la liga son cada vez más escasas. En 2016, el mariscal de campo Colin Kaepernick parecía dejar un precedente al arrodillarse durante el Himno Nacional de Estados Unidos en repudio al racismo y la brutalidad policiaca contra la población afrodescendiente... hacerlo le costó el fin de su carrera. Desde entonces, la liga ha transitado hacia una cultura de silencio ante las crisis humanas locales y mundiales.
