
Takefusa Kubo fue el integrante más joven del contingente japonés en la Copa Mundial de la FIFA Catar 2022. Con apenas 21 años de edad hizo historia con su selección al imponerse a Alemania y España en la fase de grupos y caer ante Croacia en octavos en la tanda penaltis. Estos cuatro años transcurridos desde entonces los ha pasado en la élite europea, en las filas de la Real Sociedad, por lo que aquel chaval que representaba el futuro de Japón es ahora un hombre que carga sobre sus hombros las esperanzas de todo un país. El propio Kubo notó cómo han cambiado las cosas durante la competición preliminar. "Fue en torno al cuarto o el quinto partido de los clasificatorios asiáticos. Acumulamos una ventaja de unos seis puntos y entonces me di cuenta de lo que habíamos mejorado. Sentí que habíamos ganado confianza. No hablo solo de los resultados, sino también de cómo hemos jugado y de la cohesión que tenemos como equipo". Esa confianza se fraguó en la engaño de Catar. Los Samuráis Azules nunca han logrado alcanzar los cuartos de final, y el duelo contra Croacia supuso una nueva desilusión: "Aquel partido me demostró lo difícil que es cambiar la historia". En opinión de Kubo, el encuentro no se perdió en la tanda penaltis. "Ya fuese nuestra intensidad en el partido o los pequeños detalles que no hicimos bien, definitivamente nos dimos cuenta de que nos faltaba algo. Los registros dicen que perdimos en los penaltis, pero yo creo que hubo muchas cosas que pudimos hacer mejor en los 120 minutos anteriores".
