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Con algunas de las declaraciones más contundentes hasta la fecha pero con la misma atadura de pies y manos de siempre, el presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, anunció ayer una primera orden ejecutiva contra la violencia por armas de fuego en el país, lo que consideró una "vergüenza a nivel internacional".

Biden dijo que esta orden ejecutiva, que busca perseguir las llamadas pistolas fantasma, es solo el principio de sus acciones destinadas a incrementar el limitadísimo control de armas en el país, pero aceptó, como no podía ser de otra manera, que si no es con apoyo de los republicanos, poco podrá hacer.



Apenas hace dos semanas, 18 personas murieron en dos tiroteos masivos (aquellos con al menos tres personas heridas o muertas, a parte del o los tiradores) en Georgia y en Colorado, y este jueves en la madrugada otras cinco personas murieron en un tiroteo en Rock Hill, Carolina del Sur, perpetrado por un exjugador profesional de la Liga Nacional de Futbol americano de EU (NFL).

Por ello, el demócrata llamó al Congreso a que deje de tolerar los continuos tiroteos masivos, pero a todas luces parece muy poco probable que los republicanos, férreos defensores de la segunda enmienda de la Constitución de EU, que permite poseer e incluso portar armas de fuego, estén dispuestos a tocar una sola coma de las leyes actuales.

Biden recordó que cada día mueren 106 personas por disparos de armas de fuego en EU, y que todos los meses hay 53 feminicidios cometidos con pistolas. Además, recordó que la violencia armada "impacta mucho más a la población negra y latina".

REPUBLICANOS Y LA NRA, HIPÓCRITAS

Y ante la inoperancia de los republicanos, el mandatario, visiblemente enojado, llamó "hipócritas" a los republicanos y a la poderosísima Asociación Nacional del Rifle (NRA). "Ninguna enmienda a la Constitución es absoluta. No puedes gritar que hay un incendio cuando estás en un cine y llamarlo libertad de expresión", denunció Biden.

CONTRA LAS "PISTOLAS FANTASMA"

Por el momento, la primera orden ejecutiva de Biden sobre este tema estuvo dedicada a dar orden al departamento de Justicia del país para que, en el plazo de un mes, presente una norma que ayude a frenar la proliferación de armas de fabricación casera, conocidas como "ghost guns" (pistolas fantasma).

Esas pistolas se pueden ensamblar en aproximadamente media hora a partir de kits con piezas que están a la venta y son difíciles de rastrear para las autoridades, porque carecen de número de serie.



Para ello, Biden exigió que estas partes clave tengan a partir de ahora números de serie y que los vendedores revisen los antecedentes de los compradores.

El departamento de Justicia también desarrollará en un plazo de dos meses medidas para regular unos dispositivos llamados "arm brace", que al acoplarse convierten armas cortas en rifles, haciéndolas mucho más precisas.