4 Aviones fueron estrellados ¡Sin piedad!
El 11 de septiembre de 2001
No se olvida.
Rafael Michel.
Los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 –conocidos como el 11-S– son considerados como unos de los más graves de todos los tiempos. A 25 años del evento, se podría pensar que todo está aclarado, pero muchas personas aún creen en narrativas conspirativas; las ondas de choque de la consternación y el dolor se extendieron mucho más allá del centro de Nueva York, las zonas rurales del oeste de Pensilvania y los alrededores de Washington D.C.
Todavía quedan en nuestra retina los espantosos atentados terroristas ocurridos hace 25 años en Nueva York y Washington, que recordamos gracias a los medios de comunicación, la amplia literatura, ensayos, documentales y artículos que se han elaborado sobre el uso de aeronaves como medios de destrucción y como en algún momento se creyó que el 11/9 sería el punto de referencia para la industria, así como A.C y D.C es para los católicos el inicio de una nueva era, considerando que no podría haber hechos de tal naturaleza que afecten la economía del transporte aéreo. Sin embargo, nos equivocamos; se produjeron hechos catastróficos sólo superados por la ficción, que demostraron la fragilidad de la humanidad ante la naturaleza y resaltaron las características sui generis de la industria de la aviación comercial. Fue una noticia a nivel mundial. Cuatro aviones fueron estrellados. Estampados, ¡sin piedad!
El 11 de septiembre de 2001 dos aviones comerciales repletos de pasajeros fueron estrellados contra las torres del World Trade Center en Manhattan, Nueva York. Simultáneamente otro caía sobre el pentágono y un cuarto cayó al suelo antes de llegar a su objetivo en Washington. 2.996 personas civiles murieron. Estos ataques suicidas, cometidos por Al Qaeda, cristalizaron la guerra que se venía incubando desde hacía por lo menos dos décadas entre Estados Unidos y algunos países árabes. Estados Unidos declaró la guerra contra el terrorismo e invadió a Afganistán, país que protegía a Bin Laden, cabeza más visible de Al Qaeda. Esta cruzada lejana tuvo impactos muy significativos en Colombia, pues este país y Afganistán fueron por una década los lugares con mayor injerencia de Estados Unidos y los métodos, estrategias y recursos de guerra que utilizaron fueron similares
Primero, un breve repaso. Ese día, la red terrorista islamista Al Qaeda secuestró cuatro aviones de pasajeros; dos de ellos se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center en la ciudad de Nueva York y otro contra el Pentágono en Washington D. C., la sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos.
El cuarto tenía presuntamente como objetivo el Capitolio en Washington, sede del Congreso. Sin embargo, se estrelló en Pensilvania tras la intervención de pasajeros que impidieron a los atacantes alcanzar su objetivo. El atentado mató a casi 3.000 personas e hirió a miles.

Recordemos en primer término, que como consecuencia del 11-S el cese de las operaciones de transporte aéreo hacia y desde Estados Unidos, por tres días, causó inmensas pérdidas a todas las aerolíneas (dicho país posee el 27% del tráfico aéreo mundial y en el 2001 tenía 41%) , la disminución de la demanda, consecuencia deL miedo de volar, traumatizó los viajes de negocios y paralizó prácticamente el comercio internacional y el turismo. En aquella oportunidad, consciente del grave perjuicio sufrido por las aerolíneas de su país, el Congreso norteamericano aprobó la Air Transportation Safety and
System Stabilization Act, mediante la cual se otorgaron a sus líneas aéreas US $ 5,000 millones para compensarlas por la pérdida directa sufrida al no operar los días siguientes de los atentados, y por la disminución de ingresos hasta finalizar el 2001. Adicionalmente ofreció garantías de crédito hasta por US $ 10,000 millones para ayudar a las aerolíneas a obtener crédito que en otra forma no podrían recibir.
Según el diario Universal, aerolíneas y fabricantes aeronáuticos acumularon reducciones de más de 170,000 empleos. De acuerdo a estimaciones de la OIT, a nivel mundial se perdieron más de 20 millones de empleos directos e indirectos como consecuencia de los atentados. Los hechos terroristas no afectaron a las aerolíneas latinoamericanas en la misma proporción que a las norteamericanas, pero las golpearon severamente y, en el momento en que atravesaban una de sus peores épocas, por lo que muchas de ellas quedaron al borde de la quiebra. El bajísimo rendimiento de la industria aérea,
cuando se obtiene, no permitía asumir la pérdida tan grande que esos hechos terroristas causaron.
Pero como si fuera poco, un nuevo factor se unió a esos problemas para hacer insoportable la situación. Las aseguradoras, afectadas por los siniestros, y ante la posibilidad de que ocurran otros similares, aumentaron la prima por riesgos de guerra, y resolvieron las condiciones de las pólizas suscritas exigiendo aumentos Ninusitados hasta de 10 veces en los pagos por todo concepto.

La débil economía de los países latinoamericanos no permitió que sus gobiernos acudiesen a prestar ayuda a sus aerolíneas con similares programas y con la misma rapidez, al igual que ha sucedido con la crisis originada por la COVID -19.
Posteriormente, cuando parecía que podría haber una mejoría se produjo la guerra en Irak y ello agravó más la situación del transporte aéreo. La demanda decayó en un 10%, especialmente por la incidencia de los menores tráficos hacia y desde Estados Unidos.
En los últimos tiempos, la naturaleza se volvió más agresiva con la humanidad y con la industria. El ejemplo más importante fue la erupción del volcán Eyjafjallajökull que se produjo entre marzo y mayo de 2010 en Islandia y que provocó el cierre del espacio aéreo europeo norte, suponiendo la cancelación de más de 100,000 vuelos y afectando a cerca de 10 millones de pasajeros. Además,
hubo otros casos tan notables como las erupciones de los volcanes Tungurahua en Ecuador y Puyehue en Chile, que obligaron a suspender vuelos en Latinoamérica durante varios días, ocasionando más pérdidas a las aerolíneas que los atentados de las torres gemelas.
Adicionalmente a ello se han sumado otros problemas como la epidemia de neumonía en Asia (SARS), la gripe AH1N1, la guerra en Irak, el notable incremento de las primas de seguros aeronáuticos y el alza del combustible que llegó a incrementarse hasta US$ 150 por barril en 2008 y se convirtió en una nueva pesadilla para la industria, en especial la de nuestra región; hasta que llegó el coronavirus – COVID-19.

La pandemia generó una crisis mundial sin precedentes, especialmente para la industria. De acuerdo a IATA se considera que 2020 fue el peor año para la industria aérea. La disminución de pasajeros transportados el año pasado fue la mayor registrada desde que la demanda mundial de viajes aéreos comenzó a rastrearse alrededor de 1950.
Las mayores aerolíneas europeas y estadounidenses perdieron 46.787 millones de euros (unos 55.800 millones de dólares) en 2020, el peor año en la historia de la aviación, frente a una rentabilidad de 12.798 millones en 2019, debido a la drástica restricción de los viajes. Los tres grandes grupos de aerolíneas europeos – IAG, Air France/KLM y Lufthansa – sumaron pérdidas de 20 mil 726 millones de euros en 2020, frente a una utilidad de 3 mil 218 millones en 2019. Por otro lado, las cuatro grandes compañías estadounidenses –American Airlines, Delta, United Airlines y Southwest – acumularon más de 26 mil millones de euros de pérdidas, mientras que en 2019 declararon rentabilidad por casi 9 mil 800 millones.
No obstante, tanto en Europa como en Estados Unidos las aerolíneas afectadas recibieron notable apoyo de sus gobiernos con préstamos que superan largamente los montos otorgados por Washington en el 2001 a las aerolíneas norteamericanas.
Como resultado de la pandemia, un total de 30 aerolíneas a nivel mundial dejaron de operar durante el 2020, siendo Estados Unidos el país más afectado.
Se asegura que los responsables directos de los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron la organización terrorista Al Qaeda y los 19 secuestradores que estrellaron los aviones.) El Autor intelectual Jalid Sheij Mohamed (Khalid Shaikh Mohammed): Identificado por las investigaciones como el principal cerebro y diseñador de los ataques, quien confesó haber planeado la operación. Junto con sus cómplices Walid bin Attash y Mustafa al-Hawsawi, ha enfrentado procesos legales prolongados en la base de Guantánamo.
Líder de la organización: Osama bin Laden: El entonces líder máximo de Al Qaeda, quien ordenó y financió la operación terrorista. Fue abatido por fuerzas especiales de Estados Unidos en Pakistán en el año 2011. Los secuestradores. 19 terroristas suicidas: Divididos en cuatro grupos, ingresaron a los aviones comerciales. Entre ellos destacó Mohamed Atta, líder táctico y piloto de uno de los aviones que impactó contra el World Trade Center. De los 19 atacantes, 15 eran de nacionalidad saudí, dos de los Emiratos Árabes Unidos, uno egipcio y uno libanés

