Según un grupo de arqueólogos, el espécimen de 2200 años ofrece la primera evidencia directa de cómo Cartago empleó a estos animales en las guerras púnicas.
Un hueso de 2200 años desenterrado cerca de Córdoba, España, podría proporcionar la primera evidencia arqueológica directa de los formidables elefantes de guerra empleados por el general cartaginés Aníbal.
Oculto entre escombros junto a monedas cartaginesas del siglo III a. C., el hueso del tobillo —del tamaño de una pelota de béisbol— funciona como un puente entre los pintorescos relatos históricos sobre la segunda guerra púnica y la evidencia arqueológica comprobada. El fósil no pertenecía a los 37 elefantes que protagonizaron la famosa travesía de los Alpes en el año 218 a. C., pero ofrece lo que Fernando Quesada Sanz, arqueólogo de la Universidad Autónoma de Madrid, denomina una conexión “fundamental” con las campañas militares de Aníbal, así como con sus errores tácticos.
Las huellas de combate —específicamente, la munición de catapulta hallada junto al espécimen— sugieren que el elefante murió en batalla, según Quesada, autor de un estudio publicado el mes pasado en el Journal of Archaeological Science: Reports.
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