LA ESTADÍSTICA POLÍTICA | Por Sergio Trochez Reza
Sábado 14 de marzo de 2026 | La Reforma Electoral presentada en días pasados ante la Cámara de Diputados Federal por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fue una jugada de ajedrez que la mandataria calculó fríamente con bastante anticipación.
La jefa de las instituciones nacionales siempre tuvo como objetivo plantear ante el Poder Legislativo, una iniciativa difícilmente criticable, para poner a prueba a los legisladores. Saber con quiénes cuenta y con quiénes no.
Los diputados que votaron en contra este miércoles durante la sesión del pleno de la cámara baja del Congreso de la Unión, siguen festejando. "Le ganamos a la presidenta", le expresan a sus personas más allegadas, llenos de orgullo. Una presunción demasiado fugaz, que pasará rápido, muy rápido.
Mientras, la titular del Ejecutivo ya se dio cuenta de cuáles políticos son realmente sus aliados y cuáles no, y por supuesto que, cuando menos en el caso de los morenistas, petistas y verdes que emitieron su sufragio en contra de la reforma, pagarán las consecuencias políticas en un corto, mediano o largo plazo, según la circunstancia de cada persona.
Es un hecho que la presidenta no se quedará cruzada de brazos. Y todavía le faltan cuatro años y medio de gestión.
Por otra parte, ya se tenía conocimiento de que panistas, priístas y emecistas votarían en contra de la iniciativa. Pero quedaron al descubierto como legisladores que no están a favor del voto popular, sino de las cómodas posiciones que otorga el sistema electoral aprobado décadas atrás por cuando menos dos de esos partidos (PAN y PRI), apoyando la existencia de representantes populares que no necesitan realizar campañas para ocupar un escaño en el Senado de la República, o una curul en la Cámara de Diputados.
Los legisladores de oposición y los aparentes aliados de Morena nunca la vieron venir, y aún no la ven venir. Siguen de fiesta y por su mente todavía no pasa la segura resaca. Sus gritos eufóricos de "¡no pasó, no pasó, no pasó!", hace tres días en el Palacio de San Lázaro, los desnudó. Los hizo ver como infantes burlándose de la maestra que siempre los regañaba, y que ahora astutamente aparentó haber hecho el ridículo, con el claro objetivo de aplicarle castigo a los traviesos escuincles.
Este miércoles en el recinto parlamentario, los diputados federales se mostraron más entusiasmados que los niños de primaria al momento de escuchar el timbre para salir de vacaciones.
Tranquila, sobria y calculadora; con la seguridad y fortaleza que le dan 36 millones de votos; desde Palacio Nacional, Claudia Sheinbaum Pardo observó las imágenes, y las grabó detalladamente en su memoria.
Ahora bien:
¿Se atreverán de hoy en adelante los diputados petistas y verdes a realizar gestiones ante las dependencias del gobierno federal? ¿van a querer ser candidatos de nuevo abanderando a la Cuarta Transformación?
En el caso de panistas, priístas y emecistas, ¿seguirán peleándose los primeros lugares de las listas de candidatos plurinominales? Aquí la pregunta está fácil de responder: ¡por supuesto que sí!
Queda claro que los legisladores federales petistas y verdes (con sus contadas excepciones), así como los panistas, priístas y emecistas, tampoco estuvieron de acuerdo en que se redujeran los presupuestos de los organismos electorales, ni en que se disminuyeran las prerrogativas (dinero público) destinadas a los partidos políticos. ¿Alguna razón en especial? Ni siquiera la voy a escribir, porque está muy clara.
Los blanquiazules argumentaron su voto en contra diciendo que la reforma presentada por Claudia Sheinbaum no garantizaba que el dinero del crimen organizado no estuviera infiltrado en los comicios. ¿Y eso porqué tendría que incluirse? Esa situación ya está estipulada en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en leyes secundarias, con castigos que son de gran magnitud, como prisión, multas económicas, inhabilitación, pérdida del registro o cargo, e incluso nulidad de la elección.
Además, la iniciativa de la presidenta buscaba endurecer la fiscalización de recursos mediante la prohibición total del efectivo en las campañas, y un mayor blindaje contra el dinero ilegal.
Por si fuera poco, la propuesta presidencial buscaba regular la Inteligencia Artificial.
A todo lo anterior se negaron casi la totalidad de los diputados del PT y Verde; y todos los del PAN, PRI y MC.
Sin embargo, quedó muy claro porqué lo hicieron.
Por cierto uno: En Baja California, las cosas son muy distintas, pues en junio de 2020, el Congreso del Estado aprobó la desaparición de los diputados locales de lista. En la actual legislatura estatal, absolutamente todos los representantes populares son producto de la voluntad ciudadana. La totalidad de ellos pidió el voto casa por casa.
Por cierto dos: En el ámbito federal, lo que ahora sigue, con el Plan B de la presidenta Claudia Sheinbaum, será la reducción del presupuesto precisamente de los congresos estatales, y la disminución de regidores.
Por cierto tres: De acuerdo a lo expresado por la mandataria de la Nación, con el Plan B habrá un ahorro aproximado de 4 mil millones de pesos; recurso económico que se destinará a estados y municipios. ¿También estarán algunos legisladores en contra de ello?
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