El Partido del Trabajo endurece su postura con Morena y la coalición que le ha permitido el mayor crecimiento de su historia durante la última década, a través de la negociación de la reforma electoral y de cara a la definición de candidaturas para 2027.
por Carlos Montesinos | https://www.reporteindigo.com
El Partido del Trabajo (PT) ha aprovechado las negociaciones sobre la reforma electoral y los preparativos para el proceso electoral de 2027 no solo para reajustar su relación con Morena, sino para evidenciar su dependencia de un aliado que lo llevó a crecer hasta el punto de tener que ceder espacios.
En las últimas semanas, la postura del PT sobre la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum puso en entredicho si esta iniciativa siquiera llegaría al Congreso de la Unión para ser discutida, ni qué decir de una votación.
Fue Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara de Diputados, fue quien lanzó el primer cuestionamiento público sobre la conveniencia de modificar las normas electorales que, de una forma u otra, han permitido a la coalición consolidar su control sobre los tres Poderes de la Unión.
Además, la postura del PT, en conjunto con la del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), llevó al coordinador morenista Ricardo Monreal a reconocer que presentar una iniciativa sin el respaldo de sus aliados no tendría sentido. Esto pone en evidencia la fragilidad de la posición del PT dentro de la coalición y su incapacidad para influir de manera significativa en el proceso legislativo.
La situación requirió la intervención directa de la Secretaría de Gobernación y, tras una reunión inicial con la secretaria Rosa Icela Rodríguez, la dirigencia nacional del PT se dijo dispuesta a participar en la construcción de la reforma electoral.

Esto no quiere decir que el PT haya “doblado las manos”, aclaró el diputado Sandoval días después, pues formalmente no ha iniciado el debate. Si bien refrendó su desafiante postura al asegurar que él sólo dijo la verdad por más que esta haya “despertado ampollas”.
Reforma electoral en medio de la discusión
Sobre esta situación, previo a que se presente la iniciativa de reforma constitucional, Reporte Índigo entrevistó a Marcos Fuentes, miembro del Foro Nacional de Militantes de Morena, para conocer la opinión al interior del partido en cuanto a la postura de su aliado histórico.
“Están equivocados los compañeros del PT porque están viendo lo coyuntural y no están viendo a largo plazo, que puede traerles una mayor representatividad. La alianza que han tenido con Morena ha significado un mayor número de representantes populares”, dijo.
“Están equivocados los compañeros del PT porque están viendo lo coyuntural y no están viendo a largo plazo, que puede traerles una mayor representatividad. La alianza que han tenido con Morena ha significado un mayor número de representantes populares”, dijo.

Si bien contempla que la presidenta Sheinbaum negocie algunos aspectos de la iniciativa final, también espera que el Partido del Trabajo no ponga en riesgo el prestigio político que ha venido construyendo junto a Morena.
Esto pues, advierte, “va a tener un costo político para el que no vaya con la propuesta de ella. O sea, que realmente van a tener que cargar con la responsabilidad si no van con nosotros en la votación. Yo creo que finalmente la propuesta de Claudia va a avanzar”.
Fuentes recalcó la importancia de concretar la reforma electoral y también destacó el momento en el que se encuentra México en el plano internacional, lo que demanda un cierre de filas.
“Estamos enfrentando una agresión muy directa de parte del presidente Trump, de los Estados Unidos, y que lo que se pretende es finalmente que la coalición no tenga la mayoría”, dijo al hacer un llamado a la responsabilidad y a la precaución.
La ambición política para elecciones de 2027
Con la reforma electoral aún a merced de lo que pidan los aliados de Morena, los partidos ya alistan la contienda electoral de 2027, donde además de la Cámara de Diputados, estarán en disputa 17 gubernaturas y cargos locales en prácticamente todo el país.
En la arena electoral como en la legislativa, el PT también ha endurecido su postura al momento de sentarse a la mesa con Morena desde, al menos, finales de 2024. Cuando acusó al partido oficial de “soberbia” hacia su aliado más cercano.
Por esta razón, la alianza no prosperó para las elecciones municipales de Veracruz en 2025, en las que el PT compitió por su cuenta y dio la sorpresa al llevarse 28 ayuntamientos. Mientras Morena reclamó que la división de votos costó la derrota en no menos de 35 localidades.
Alberto Anaya, líder histórico del PT, se apresuró a celebrar el crecimiento de su organización y amagó con repetir la fórmula con el objetivo de conquistar su primera gubernatura, siendo el único partido con registro nacional que nunca ha ganado una por su cuenta.
De nuevo, la reunión con la secretaria de Gobernación parece haber templado los ánimos de momento, pues Anaya manifestó en un comunicado su lealtad no sólo a la presidenta Sheinbaum, sino también a la coalición Sigamos Haciendo Historia.
Fuentes recuerda momentos como la elección de Coahuila en 2023, donde el PT recibió como candidato a Ricardo Mejía, tras participar en la interna de Morena, o las operaciones de la familia Monreal fuera del partido en la Ciudad de México.
Con estos antecedentes, recalca que “realmente hay que tener mucho cuidado con candidatos que no estén representando los principios de la Cuarta Transformación, porque eso genera mucha división al interior de Morena y esto pone en riesgo, sí, una elección”.
¿Continúa la alianza electoral?
Marcos Fuentes comenta sobre el proceso de acuerdos con el PT para reafirmar la coalición electoral, poniendo el énfasis sobre las expectativas de sus aliados.
“Están haciendo una lectura de corto plazo, deben hacer una lectura de largo plazo, cómo van a participar ellos en el proceso electoral de cambios de gobierno y cómo vamos a consolidar una alianza mucho más fuerte”, considera.
“Están haciendo una lectura de corto plazo, deben hacer una lectura de largo plazo, cómo van a participar ellos en el proceso electoral de cambios de gobierno y cómo vamos a consolidar una alianza mucho más fuerte”, considera.
Destaca las mediciones que ponen a la coalición oficialista como favorita aún en varios estados que no gobierna y plantea que, incluso, de aprobarse la reforma electoral, “no tiene por qué eso significar una disminución en la representación de los aliados de Morena”.
PT, década de sobrevivencia
La alianza entre Morena y PT ha cambiado desde 2015, cuando el partido oficialista participó en su primera elección y mostró de inmediato su capacidad de convocatoria. Mientras el PT apenas salvó el registro en comicios extraordinarios gracias al respaldo de PRD y Movimiento Ciudadano.
A lo largo de la década, el PT se afianzó como el aliado natural de Morena, tras aceptar el llamado de Andrés Manuel López Obrador a declinar, en 2017, por Delfina Gómez en el Estado de México y, un año después, lo abanderó por tercera vez a la Presidencia de la República.
La coalición le trajo al PT las bancadas legislativas más grandes de su historia y, también, el hambre de más espacios. El ejemplo más claro fue Coahuila en 2023, cuando Ricardo Mejía, en protesta por no recibir la candidatura de Morena, representó sin éxito al partido.
Desde 2018, el partido rojo vive una suerte de segundo aire luego pasar casi dos décadas en la irrelevancia tras haber integrado la primera mayoría no priista en la Cámara de Diputados del México posrevolucionario junto al PAN, PRD y PVEM en 1997.
En ese periodo, osciló entre la sombra del PRD y sobrevivir mediante alianzas con el PAN y el PRI en épocas de Felipe Calderón y Enrique Peña. César Duarte en Chihuahua, Antonio Gali en Puebla y Silvano Aureoles en Michoacán fueron algunos de sus abanderados.
La prioridad de petistas: Mantener el registro
David Morales, académico de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, analiza para Reporte Índigo la estrategia del PT y considera que su prioridad es, ante todo, mantener el registro como partido político.
“No tiene otro objetivo más allá que su supervivencia como partido político y también que le permite contar con representación y esa representación a la vez se vuelve clave al momento de conformar la mayoría”, señala.
Es por el peso de este voto parlamentario que el PT puede conseguir que la presidenta Sheinbaum suavice su propuesta de reforma en aspectos como la representación proporcional o el financiamiento público, los dos principales intereses del partido.
Además de presionar a Morena para conseguir una reforma electoral más favorable, el académico también analiza la posibilidad de que el PT consiga que las bancadas que obtuvo con la coalición también le sirvan para ganar candidaturas dentro de la misma.
“Tiene los votos legislativos para presionar y poder negociar. Llegar con cierto poder relativo de negociación hacia que se le asigne o se le apoye por parte de la coalición, incluyendo Morena y el Verde, a que ganen una gubernatura”.
Alberto Anaya, el eterno
A lo largo de los años, la única constante en el PT es Alberto Anaya. Si bien los estatutos marcan una dirigencia colegiada, el actual coordinador del partido en el Senado de la República es de facto el mandamás de la organización.
Su trayectoria es prueba de ello. Entre 1988 y 2024, Anaya acumuló 24 años como legislador del PT que subirán a 30 cuando concluya su actual cargo en 2030. Esto en cuatro periodos como diputado y tres como senador, siempre por la vía plurinominal.
En noviembre pasado, “el profe Beto” cumplió 79 años de edad y mantiene un perfil lejano a los reflectores y polémicas propios de la política mexicana y el debate parlamentario, más aún en tiempos de la llamada Cuarta Transformación.

Para los mensajes que acaparan las miradas, el PT ha recurrido al diputado Reginaldo Sandoval. Como se vio en su postura sobre la reforma electoral o en sus marcadas críticas a Morena por no llegar a un acuerdo para formalizar la alianza en Veracruz.
Anaya, entre tanto, mantiene el papel conciliador, con él se delimitan los acuerdos finales. Prueba de ello fue su reunión en la Segob, acompañada, claro, de la foto oficial abrazando a la secretaria Rosa Icela Rodríguez.
En cuanto a Anaya, el doctor en Estudios Sociales, David Morales, lo identifica como “el dueño del partido”. Pues además de administrar sus recursos también tiene la decisión final en aspectos como el reclutamiento de militantes, las candidaturas y, claro, el forjar o romper alianzas.
“Existen líderes formales y líderes reales. En este liderazgo partidista, las dirigencias pueden tener un protagonismo, las estructuras formales, legales, estatutarias. Pero Alberto Anaya es el líder indiscutible”, describe sobre la vida interna del PT.
En particular, destaca que Anaya ha demostrado su habilidad para conocer a los actores políticos y sus intereses, tanto al interior de su partido como en la vida nacional en general, lo cual le ha permitido salvar el registro a lo largo de su carrera.
“Sabe que en este momento de hiperpresidencialismo, pues hay que hay que negociar directamente y de manera clara con la Presidenta de la República”, dice sobre la necesidad de que el Ejecutivo federal interviniera en las negociaciones.
Además de la supervivencia, Morales González avizora que Anaya utilizará el voto por la reforma electoral como moneda de cambio para conseguir la tan anciana gubernatura del PT, entre otros espacios, así como una bancada igualmente influyente en la siguiente legislatura.
En resumen, considera que el PT llega a negociar como un partido “sí minoritario, sí que ha sobrevivido gracias a las coaliciones, pero es un partido que está consolidado, que tiene una estructura ya muy institucionalizada, fuerte, aunque dependa de este liderazgo personal”.
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